Comediante dominicano, con 23 años de trayectoria. Ha trabajado en unas 19 películas dominicanas, entre ellas, las más taquilleras y más de 8 programas de humor. Además, ha ganado unos 10 premios Soberano.

Comediante dominicano, con 23 años de trayectoria. Ha trabajado en unas 19 películas dominicanas, entre ellas, las más taquilleras y más de 8 programas de humor. Además, ha ganado unos 10 premios Soberano.

Inicios

Si hay una “academia” que te asegura el éxito, es la universidad de la vida. Como allí no hay profesores ni materias elegidas, obtener un título de ahí es duro. Son sus aulas, ubicadas en el mundo exterior, que a muchos los pone a prueba y les procura grandes lecciones. Raymond Pozo es uno de esos.

Su capacidad de ser inmune al desánimo lo llevó a superar difíciles momentos. Imaginen, siendo el sexto de 10 hermanos nacidos y criados en San Cristóbal, Raymond conoció de cerca la escasez. De hecho, fue por exigencias de su duro día a día que inició a desarrollar habilidades que justamente les fueron necesarias para empezar y continuar su carrera. Como aquella vez que empezó el año escolar dos semanas más tarde por no tener zapatos. Él llegó a la escuela con lo que sería su primer papel estelar: actuando como un cojo, con un zapato en un pie y una chancleta en el otro; y explicándoles a todos que tenía un golpe que no le permitía usar el par de zapatos completo. Pero la realidad era que solo había encontrado, a orillas de un río, el lado derecho de unos. Sin duda, un claro indicativo de que siempre le ha encontrado el chiste a la vida.

Mil oficios para progresar

Así, buscándole la gracia a las formas de subsistir: fue limpiabotas, lavacarros; luego se montó en triciclos y carretillas para vender pan, maní, aguacates, dulce y cebolla. Años más tarde, no disponer de dinero para comprar ropa lo hizo dominar la máquina de coser, convirtiéndose en sastre. Al abrir su pequeño taller, se notó que soñaba con el estrellato porque llenaba las paredes del espacio con recortes de periódicos y fotografías de artistas y humoristas de la época.

Pero como no solo del sueño vive el hombre, en 1989 concursa en el Primer Festival de la Parodia y el Humor organizado por el empresario René Fiallo, quedando en un segundo lugar. A partir de ahí, prueba las mieles de una vida entre cámaras y puntadas; pues continuaba la sastrería, mientras tenía una pequeña participación en un programa de humor de la época llamado Sketch. No obstante, por cuestiones de la vida, queda atrapado nuevamente en un día a día lleno de hilos.

Sin embargo, a veces la pasión del talento explora más allá de los canales habituales. Un día, Raymond decide asistir como público a otro programa que se llamaba Caribe Show. Allí conoce en persona a otros humoristas, entre ellos, a su socio y amigo inseparable Miguel Céspedes y a algunos de la producción.

Fue entonces en ese programa, como si la vida tratara de convertir el sueño de Raymond en su arma tenaz de combate, que le dan la oportunidad de volver a las luces, cámaras y a la acción del humor; creando para ese espacio su personaje “El hermano tazo”; una fiera en contar trabalenguas de corte social, con verdades con las que era mejor reír para no llorar.

Trabalenguas que lo hacen popular

Y así, como la adrenalina aumenta el ritmo cardiaco, esos trabalenguas hacen que Raymond aumentara en popularidad. De ese modo, comenzó a irse de gira a otros pueblos. Aunque todavía, la escasez estaba al acecho: al regresar de madrugada y no tener dinero para tomar un taxi hasta su casa ubicada en San Cristóbal, el humorista se quedaba a dormir en los camerinos del canal de televisión. Al otro día, para que sus compañeros no se dieran cuenta de esto, despertaba temprano y hacía creer que era uno de los primeros en llegar a la grabación. De esa práctica que nacía de la necesidad, se hizo el hábito: desde entonces siempre se habla de su disciplina de nunca llegar tarde a las grabaciones; que siempre se sabe sus líneas, de su entrega comprometida y su siempre afán de ser su propia mejor versión.

Fue así, como la espuma que sube de la cerveza, que la carrera de Raymond comenzó a despegar. Empezó a sumar programas a su curriculum: pasó a ser parte del grupo Telemicro y con ello a participar en El Show de los Árabes, Quédate ahí, Atrapado, La Opción de las 12 y Titirimundati, cuando el telecable aún no era parte de las facturas comunes de las viviendas dominicanas.Con tanta exposición, Raymond fue añadiendo al humor más personajes de la cultura dominicana que a su alrededor provocaban carcajadas y con los que el público se identificaba. “El Cabo Azulado” y “Tubérculo Gourmet”, son solo algunas de sus creaciones.

Ya para principios de 2000, Raymond no era solo un nombre de un comediante dentro de algunos programas de humor. También era el nombre comercial para sus propios proyectos televisivos en sociedad con Miguel Céspedes como son “Raymond y Miguel son sensacionales”, “A Reír con Miguel y Raymond” y “En Primera Clase con Raymond y Miguel”, en los que fue creando múltiples personajes y demostrando su habilidad innata de imitar y actuar.

De la TV al cine y del cine a lo internacional

Esa fue la fórmula para que el dueto se consagrara como “Los Reyes del Humor” y extrapolaran sus personajes y chistes hasta el cine; siendo parte de los filmes más taquilleros del séptimo arte criollo. Al punto de que, Raymond ha trabajado en 19 y ha sido protagónico de 10 de ellos. Es más, como si necesitara añadir más estrellas a su carrera, personajes creados por él como “Túberculo Gourmet” se han lanzado con sus propias películas.

Además, ya ha logrado convertirse en un referente de evolución dentro del cine dominicano porque ya no solo participa como actor; sino que ya ha pasado a ser productor ejecutivo de muchos de ellos, y ha cruzado el charco en cuanto a reconocimiento internacional, pues filmes en los que ha trabajado como “Qué León” se han popularizado en Puerto Rico o comunidades latinas en Nueva York.

No por nada, Raymond ha ganado unas 10 estatuillas de premios Soberano y es un talento que ya figura entre invitados de honor de cadenas de televisión de reconocimiento internacional como Univisión y sus espacios Sábado Gigante, Don Francisco Invita, Primer Impacto y El Gordo y la Flaca; así como “Un Nuevo Día”, de la cadena Telemundo… que de hecho, aunque el comediante no confirma ni desmiente, se dice que desde hace un tiempo le guiña el ojo como muestra de que le coquetea para que sea parte de su equipo. Por todo lo contado y por ser ejemplo de que para lograr el éxito no solamente intervienen los dioses; sino la habilidad de poner el talento en práctica mientras se superan las circunstancias, Raymond tiene un puesto como juez en Dominicana’s Got Talent.